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Angulo de Reposo

22 Sep
De este autor ya había leído En lugar seguro; encuentro entre uno y otro libro bastantes semejanzas. En primer lugar en los títulos: las palabras reposo, seguro,  evocan en mí la misma sensación de búsqueda de refugio. También en los personajes –en ambos libros, uno de los personajes principales es profesor universitario –Sid, en En lugar seguro y Lyman en este; igualmente, los personajes de Charity y Susan tienen mucho en común –aunque si tengo que quedarme con una de ellas, casi prefiero a la primera. También la forma en que describe a las mujeres- Charity, Susan, Ellen –la ex mujer de Lyman- me hizo preguntarme si el autor sería un misógino o había tenido un matrimonio “poco afortunado”
El mismo paralelismo que Sigue leyendo
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LTI. La lengua del Tercer Reich

8 Sep
Me decidí a leer este libro no porque tratara  sobre el nazismo sino porque lo hacía desde un punto de vista totalmente diferente al habitual;  me interesaba  en tanto estudio lingüístico  (además de apasionada de la literatura, siento gran interés por lo que tiene que ver con el lenguaje)
  Victor Klemperer era judío y filólogo. Como consecuencia de lo uno, sufrió la  represión nazi. Si se salvó de la deportación (y la muerte) fue por estar casado con una no-judía, pero eso no le libró de las vejaciones  y limitaciones o de perder su trabajo de profesor universitario para terminar trabajando como obrero en uan fábrica.Como una  forma de sobrellevar toda esa situación,  comenzó un diario que le acompañó durante todo ese tiempo y en el que iba registrando como los nazis pervertían el lenguaje, acomodándolo a  sus fines.
   No se trata de una crónica ni de unas memorias sino, tal como el autor dice, de
los apuntes de un filólogo. Aunque no se trate de ua cróncia histórica ni de unas memorias, lo cierto es que a través de esos apuntes, también nos permite vislumbrar algo de la realidad alemana durante aquel periodo y también de las vivencias y del estado de ánimo del propio Klemperer.
  LTI es el acrónimo de Lingua Tertii Imperii, término acuñado por Klemperer para referirse a  la  neolengua  que los nazis crearon para difundir su política y sus ideas nacionalsocialistas. Leyéndolo te das cuenta –y da un poco de miedo- que algunas por no decir muchas de las artimañas que se usaban son práctica común en la actualidad (partidos políticos, publicidad, medios de comunicación).  El marketing social tiene su nacimiento o al menos su impulso en la LTI.
   Te ayuda a entender algunos de los motivos que facilitaron hicieron que el nazismo prendiera- (el militarismo y el apego a la disciplina de los prusianos). También explica –en el capítulo llamado Sión- como de alguna forma fueron los propios judíos quienes también facilitaron con su visión de  pueblo elegido, por encima de nacionalidades –el que Hitler los usara como “culpables de los males de la nación alemana”.
     En más de una ocasión Klemperer hace mención a la extrañeza que le causa que antiguos compañeros de facultad u otras personas cultas, con estudios y preparación, sucumban ante muchas de las falacias de  Hitler. Me hizo recordar una película –Good- protagonizada por Viggo Mortensen en que vemos como  Halder, un profesor  de literatura, pacífico y nada beligerante, termina convertido en miembro de las SS.
   En esa película hay un momento en que un amigo judío de Halder responde a éste, cuando le  pide que se marche del país, que no tiene por qué hacerlo, ya que es tan aleman como él. Eso mismo lo dice el autor del libro; el es y se siente alemán.
  Hemos  forjado la  cómoda teoría de  que los nazis eran unos locos degenerados y psicópatas. Por supuesto que algunos lo serían pero muchos otros eran gente normal y corriente, como nosotros. Como dice Todorov 
Si hubiéramos estado nosotros en su lugar, habríamos podido ser como ellos(Frente al límite)

Aquel sábado lluvioso

5 Sep

Que Amando Carabias María es un gran escritor hace tiempo que lo sé. Un escritor con dominio de la palabra, de la imagen y del argumento, que dosifica con sensibilidad y fuerza a un tiempo.

Pero hasta que no he tenido entre mis manos “Aquel sábado lluvioso” no he podido disfrutar de su madera de dramaturgo.
“Aquel sábado lluvioso” no es una obra de teatro, pero podría haberlo sido. Tampoco es una recreación histórica ni una novela de las que se anuncian como “basada en hechos reales”. Tampoco es, por completo, una novela de ficción.
“Aquel sábado lluvioso” es la crónica de una jornada, la del viernes al domingo después de la muerte de Jesús, contada desde dentro.
De la mano  —por la voz— de Juan, asistimos al transcurrir de
las horas siguientes al suplicio del Nazareno, nos colamos en los cuartos donde sus amigos aguardan a que pase el sábado, desolados, aterrorizados ante la posibilidad de sufrir su misma suerte, tristes, tan tristes como la lluvia que hace de telón de fondo al relato.
A través de los ojos de Juan vemos los movimientos de cada uno, escuchamos sus palabras, sentimos sus temores, su desesperanza, los vemos rebelarse o aceptar su destino.
Con maestría de dramaturgo, Amando Carabias desarrolla los sucesos de los días previos, de años anteriores, a través de los relatos de cada uno de los presentes en la casa donde se reúnen, casi, esconden, a la espera de que amanezca el primer día de la semana.
Nos encontramos con Juan y María, María la de Cleofás, Iago y Simón, Cefas y Tomás, Nicodemo, Marcos, Salomé, Matías y Barnabás, Andrés y Leví.
Por la boca de María, la madre de Jesús, conocemos hechos del pasado que cobran significación en el presente aparentemente sin esperanza a que se enfrentan los protagonistas. Ella va guiando a sus compañeros, con su discurso esperanzado, siendo, a veces, tachada de loca, pero siempre respetada y protegida por el grupo.
Por Nicodemo, los discípulos conocen, y nosotros con ellos, las atrocidades a que Jesús es sometido frente al Sanedrín, las argucias a que los sumos sacerdotes recurren para sacudirse de encima a un rival peligroso.
También conoceremos la reacción de los poderosos romanos, la de Herodes. Todo, narrado desde un punto de vista tan cercan que nos parece estar asistiendo a sus debates.
Por Malco sabemos que la ciudad es tan peligrosa para los discípulos como ellos mismos sospechan y por Matías conocemos los planes de los seguidores de Jesús para ayudarlos a escapar.
A través de Tomás podemos sentir el pánico a sufrir su mismo destino, por sus confrontaciones con sus compañeros podemos palpar la tensión, las dudas, los vaivenes del pensamiento, de los sentimientos, de cada personaje.
Porque lo que Amando Carabias ha conseguido en “Aquel sábado lluvioso” es meternos en la piel de cada uno de los personajes, con sus dudas, sus miedos, resquemores y culpas, con su necesidad de creer que todo lo que sucedió tuvo un sentido, que el futuro lo tendrá. Los pensamientos y las palabras de cada uno de ellos nos desvela a seres complejos inmersos en circunstancias extremas.
Pero no solo tenemos en “Aquel sábado lluvioso” una fina disección del alma humana, sino que encontramos pasajes de la historia exhaustivamente documentados con pericia de exégeta, así como la recreación de una época y una ciudad tan detallada que podemos deambular por las calles de Jerusalem, salir por sus puertas, dirigirnos hacia el Gólgota o el Templo como guiados por Google Maps.
Mi recomendación: si podéis conseguir “Aquel sábado lluvioso”, leedlo. Encontraréis una historia que no por conocida deja de sorprender, una prosa elaborada y eficaz, con su justa dosis de lirismo, un acertado análisis psicológico y, me atrevería a decir, sociológico, una estructura dramática perfectamente ajustada y, sobre todo, emoción.
Crítica: Ana Joyanes

¿Y que título le pongo?

17 Ago
El tópico que el calor aletarga y que nos invita a tumbarnos a la “bartola”, en La Esfera se rompe. Este mes de Agosto estamos recibiendo una gran cantidad de colaboraciones en contra de lo que pensábamos. Nuestra propuesta “Relatos de Verano”, cuya culpable es Ana Joyanes, abriendo la publicación a textos que tengan como leif motif el verano y boicoteando nuestra holgazanería literaria, está siendo un éxito. Llegan textos desde cualquier playa, monte o ciudad… Escritores que incluso estando de vacaciones encienden su portátil y nos envían su colaboración. Aquí puedes leer los textos seleccionados de cuantos han llegado hasta ahora.
Textos de todos los colores, lugares y estilos, pero todos con calidad literaria. Aunque no seríamos justos si no le ponemos algún pero. Casi todos los autores han pecado de
poca originalidad en sus títulos. El “verano” les puede y las “vacaciones”. También cualquier hora y momento: “Tarde de Verano”, “Tarde de Julio”, “Noche de Verano”, “Sucedió una noche de verano”, “Tarde de Agosto”…
A los siguientes autores que nos remitan textos, le ponemos en sobreaviso que el 62% de los títulos tienen la palabra “verano” ó “vacaciones” por si lo quieren tener en cuenta. ¡Oído cocina!
Solo cuatro títulos de los textos seleccionados han roto por el momento esta plaga de verano, vacaciones y momentos del día obvios, son: “Instante frutado”, “Plantando envidias”, “In memoriam” y “El secreto de Ulises”
Bueno, que seguimos esperando relatos (se puede repetir) y que con los mejores editaremos una publicación. Lo que aún no sabemos es si será en formato digital o en papel.
¡A escribir toca! Aquí acaba hoy la clase de estadística.

Lecturas de siempre para este verano

29 Jul
De esta forma anunciaba Alba Ediciones sus novedades editoriales y de tales podrían calificarse las recomendaciones que traigo.
La Tía Mame, de Patrick Dennis. Un libro en la línea de los relatos de Wodehouse, que nos hará esbozar más de una sonrisa. Nos cuenta las peripecias de la tía Marme, rica y extravagante que tiene que hacerse cargo de la educación de su sobrino.
Me vino a la mente cuando el otro día Ana Joyanes comentaba que le apetecía leer algo distendido.
La isla del tesoro, de Stevenson. ¿Hay mejor forma de pasar el verano que embarcarnos en La Hispaniola  con Jim, el doctor, el caballero Trelaway y John Silver, en busca del tesoro del capitán Flint?
El Sol de los Scorta, de Laurence Guidé. En junio hice una escapada al sur de Italia y resultó inevitable que pensara en este libro  ya que en él se cuenta la historia de una familia de esa zona, cuyo origen está en un equívoco.
El palacio azul de los ingenieros belgas, de Fulgencio Argüelles (Ed. Acantilado). Sin ser un libro juvenil , consiguió cautivar a chavales de quince y dieciseis años (fuí testigo directo de ello) Esta era la opinión de uno de ellos.
Tigre Blanco, de Aranvid Ariga. Uno de esos libros que
no obtienen el reconocimiento que merecen. El protagonista escribe durante siete noches una carta a un ministro extranjero que va a visitar La India. A través de ese texto podremos conocer la India actual y, lo que es más importante, real.
El infierno de los jemeres rojos. Testimonio de una superviviente, de Denise Affonço. Un libro duro –más de una vez se me llenaron los ojos de lágrimas- pero que merece la pena leer. Con esta lectura podemos darnos cuenta de que los holocaustos y exterminios de población siguen llevándose a cabo en muchos lugares del mundo.
Como aficionada al género negro no podía dejar de incluir alguna propuesta; además la considero la lectura playera por excelencia. Os propongo tres autores, ¡ninguno nórdico!
El primero de ellos es William Irish, un autor de género negro cuyas obras tienen sin embargo un toque de  ¿terror, onírico? Aquí hablaba sobre él
Con las novelas de Domingo Villar y de la mano de su detective Leo Caldas podréis conocer o volver a visitar Vigo y sus alrededores. Un autor que a pesar de su calidad, no es demasiado conocido en España aunque ya se le reconoce en Europa.
Por último otro autor español, Oscar Urra. Su primer libro, A timba abierta, está escrito con un lenguaje cuidado y elaborado y desprende ironía. Además, para mi sorpresa y regocijo, el protagonista, un detective ludópata, tiene entre sus lecturas a Jovellanos y el padre Feijoo.

84, Charing Cross Road

20 Jul
Así como hay libros que te decepcionan, los hay que no solo te atrapan sino que cuando los relees vuelven a cautivarte. Es lo que me ha pasado recientemente con 84, Charing Cross Road.

Portada de mi ejemplar
Lo descubrí hace algunos años mientras vagabundeaba entre las estanterías de la biblioteca. Por si alguien no lo conoce le diré que es la recopilación de la correspondencia que mantuvo durante casi veinte años la autora,Helene Hanff, con los empleados de la librería Marcs & Co –especialmente, con Frank Doel. A traves de esas cartas y mediante su común amor por los libros se va forjando una amistad.
Cuando comencé mi andar en la blogosfera me acordé muchas veces del libro. Partiendo de nuestra afición común por la lectura, una serie de blogueros fuimos poco a poco haciéndonos amigos.
Hace un año más o menos, mientras deambulaba por la Casa del Libro en Vigo, diciéndome que no iba a comprar nada, volví a encontrarme con él. Esta vez, en lugar de la edición de Anagrama se trataba de una edición en inglés, muy bonita y nada cara. ¡No pude resistirme!.
Leyéndolo redescubrí la ironía de Helene; como Frank va perdiendo su “rigidez” británica;  como van sumándose a la correspondencia su mujer, Nora, y otras personas. Además, podemos vislumbrar las estrecheces por las que pasa una Inglaterra en la postguerra; asistimos a la coronación de la reina Isabel o incluso al éxito de los Beatles. -Frank le escribe a Helene que este grupo le gustaría más si sus fans chillaran algo menos.
¡La edición que compré incluye además The duchesse of Bloomsbury Street en el que Helen narra su, tan esperado como aplazado viaje a Londres, con motivo de la presentación de su libro. Estoy leyéndolo mientras viajo de su mano, recorriendo ese Londres literario que ella busca.

Un libro para leer, releer, recomendar o regalar. Merece ser incluido entre los libros de siempre jamás. (Como ves, Amando, he decidido hacerte caso )

El frente ruso

10 Jul
El frente Ruso, de Jean-Claude Lalumière es uno de los últimos libros publicados por  Libros del Asteroide. También fue una de mis adquisiciones del día del libro; ¡como resistirme ante una desternillante sátira de la brocracia y el mundo empresarial .  Efectivamente hay mucho de sátira y de humor en él pero también hay un transfondo amargo y de renuncia.  
  El libro cuenta las peripecias de un joven  frances que ansía viajar y que decide que la mejor forma de conseguirlo es opositar al cuerpo diplomático. Pero tras convertirse en funcionario descubrirá que su carrera ministerial no es tal como lo soñaba.
   Cualquiera que haya trabajado en la administración sonreirá y reconocerá muchas de las cosas que Lalumière cuenta aquí:  todos conocemos a algún empleado que se limita a hacer sus funciones. En el caso de Philippe  (…) se había convertido en un maestro en el arte de la clasificación. Lo clasificaba todo, perfecta  y rápidamente, demasiado rápido ya que lo hacía antes incluso de que se trataran los distintos temas
Escuche bien: mis funciones son las de clasificar. Y yo clasifico..
  O el episodio de la paloma. El bucle en el que se ve inmersa cualquier persona que
quiere que se preste un servicio  fuera del periodo previsto –incluso cuando las circunstancias  lo exigen.  Mientras lo leía, me venían a la cabeza situaciones similares vividas por mí
  La fauna funcionarial también es reconocible. Los Phiippe  que realizan su trabajo mecánicamente y sin salir de una rutina establecida; la secretaria  (administrativo o …) que se limita a esperar la jubilación o el jefe inepto.   Pero no solo ellos; la organización de un desfile del Orgullo diplomático es un buen ejemplo (y sarcasmo) de cuantas acciones se aprueban en las administraciones sin otro fin que el de la publicidad,–aunque detrás no haya más que aire.
     Libros del Asteroide es para mí sinónimo de calidad, pero creo que  esta novela no está a la altura de otras que he leído de esta misma editorial. Pertenece al grupo de los libros “para leer, pero no para tener”.  De todas formas, es una novela bien escrita. y que se lee con facilidad .

 Una pregunta muy frecuente que se hace a los  escritores  es cuanto hay de ellos en los libros que escriben.  Sería interesante  preguntarnos también cuanto hay de nosotros en nuestras lecturas.  Me temo que en este caso hay mucho de mi experiencia laboral y por ello pesa más la parte amarga.

  La burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos
HONORÉ DE BALZAC